LEYENDA DE UN PARAÍSO

Huyó de lenguas de fuego que abrasaban sus entrañas, del dragón enfurecido que sin piedad le arañaba, de sueños y pesadillas, del hambre, siempre tirana. Y persiguió no aventuras, sino tan sólo esperanzas, buscando un agua de vida que también su sed calmara. Apenas se puso en marcha, el futuro le amputaban y aunque curó unas heridas, cáncer detectó en el alma. ¡Qué oscuridad absoluta, qué amargura consumada, maquillada sin placer en noches y madrugadas como heroína de alterne, como vampiresa alada! Leyenda de un paraíso donde agoniza su alma, atrapada entre las redes y leyes que dictan mafias. Realidad dura que vive protagonizando el drama con voluntad mortecina porque el miedo le atenaza. ¡Aún sueña con verse libre si nuestra ayuda la salva! Si ondearan las banderas meciéndose a media asta, que nadie vista de luto, que nadie rece plegarias para acallar las conciencias, pues sólo sería una farsa. Eulalia Álvarez ...