EN HONOR AL NIÑO

Perfume en el alma de un vientre florido, ya te hablo sin verte, muy quedo, bajito. Un ave me escucha, replican sus trinos, mas sigue volando directa a su nido. ¡Ya estás en mis brazos, ya el mundo es distinto, ya se obró el milagro... ya naciste, hijo! Velarán mis nanas tus sueños con mimo; me darás tu mano, y yo, mi cariño. Han pasado otoños, inviernos, estíos, y esta primavera de ti se ha escondido. Has perdido ramas y tu colorido, las hojas, las flores y también el brillo. ¡Qué mala fortuna! -le miro y me digo. ¡No puedo creerlo! ¡Pero si es mi niño! Su vida se apaga poquito a poquito. ¡No puedo creerlo! -me digo y repito. Aquella avecilla con sus pajarillos, cruzó la ventana para ver al crío. Cuando se despierta muy alicaído, me mira y pregunta: ¿Estoy muy mal...