NO APAGARÉ MI LUZ

Yo no he encendido mi vida ni voy a apagar mi luz, mi final va en la moneda al caer de cara o de cruz. Si disfruté del vivir, es longeva mi existencia y alcanzo la senectud es por divina sentencia. Si me abatiera en tinieblas en grado vegetativo, incurable, no incuidable, mi valor humano pido. Si me arañaran las garras en la tenebrosidad y mi esencia se desangra, afrontad mi oscuridad. Rechazo ese gran disfraz tras la falsa compasión, eliminad sufrimientos, no al sufriente, que soy yo. Ese es el miedo mayor que aturde y puede abrumar. Nacemos para morir, paliemos nuestro final. ¿No os laten los corazones? ¿No hay huella de Amor detrás ni manos entrelazadas con halo de eternidad? ¿Tan sólo seré una carga sin salud ni utilidad, un estorbo omnipresente difícil de soportar?...